Primera parte
Pensar
Falta Uno es para el que organiza el partido de los jueves…¿quién paga?Capítulo 1
El producto
Lo primero que tenés que saber antes de pensar tu app es algo que escribí en 2019 y que hoy firmaría dos veces: una aplicación es un producto. Un producto de software. Y como todo producto, si no tenés claro a quién se lo vas a vender y por qué te lo compraría, da lo mismo lo bien hecho que esté.
En 2019 esto era importante porque hacer una app costaba mucho. Si te equivocabas de producto, perdías meses.
Hoy es más importante todavía, por el motivo contrario.
El problema de que sea fácil
Cuando hacer una app costaba seis meses y varios miles de dólares, había un filtro natural. Poca gente llegaba a publicar. Hoy cualquiera con una tarde libre y una IA puede tener algo funcionando. Eso es una buena noticia para vos, porque vos sos uno de esos «cualquiera». Y es una mala noticia por la misma razón: todos los demás también.
Tu app ya no compite contra las tres o cuatro parecidas que había en la tienda. Compite contra todas las que va a hacer cualquiera que tuvo la misma idea un domingo a la tarde. Y si la tuviste vos, creeme que la tuvo alguien más.
En el libro original usaba una palabra que saqué de Jürgen Klaric, de su libro Véndele a la mente, no a la gente: commodity. Un commodity es un producto que no se distingue de los demás. El arroz, el trigo, el petróleo. Si todos los arroces son iguales, gana el más barato y listo.
En 2019 escribí que no había nada más «comotizado» que las apps que cumplen la misma función. Me quedé corto. Cuando la IA puede generar en minutos una app de reservas, una de tareas o una de recetas, esas apps pasan a valer lo mismo que el arroz. O sea, casi nada.
Lo que la IA puede hacer en diez minutos, vale lo que valen diez minutos.
Entonces, ¿qué vale?
La anécdota de la hamburguesa
En el libro original contaba una anécdota de Ray Kroc, el que convirtió a McDonald's en lo que es. Cuenta la historia que, en una época en la que daba consejos a emprendedores, la gente llegaba a su oficina y hablaba de su producto. De lo bueno que era, de los ingredientes, de lo distinto.
Kroc los dejaba hablar y después preguntaba: «¿Usted puede hacer una hamburguesa mejor que la de McDonald's?». Casi todos decían que sí. Y ahí venía la segunda pregunta: «Entonces, si su hamburguesa es mejor que la mía, ¿por qué yo soy millonario y usted no?».
La respuesta es que el negocio de McDonald's nunca fue la hamburguesa. Era el sistema: dónde estaba el local, cuánto tardaban en darte la comida, que fuera igual en todas las ciudades, que tu hijo quisiera ir por el juguete.
Con las apps pasa lo mismo, y con la IA pasa más. Tu código es la hamburguesa. La IA hace hamburguesas buenísimas y casi gratis. El sistema lo tenés que poner vos.
el código (lo hace la IA)a quién le resolvés algoqué hace hoy en lugar de tu appde qué vivepor qué vuelveEntonces, ¿qué es el sistema de una app?
Es todo lo que la IA no puede adivinar mirando tu idea desde afuera. Te lo resumo en cuatro cosas, y las vamos a trabajar una por una en los próximos capítulos.
A quién le resolvés algo. No «a los jóvenes» ni «a los que juegan al fútbol». A una persona concreta, con un problema concreto, en un momento concreto. Cuanto más angosto, mejor. Una app para todos es una app para nadie, y la IA está entrenada para hacer apps para todos.
Qué hace esa persona hoy en lugar de usar tu app. Esta es tu competencia real. Casi nunca es otra app. Es WhatsApp, una planilla, un cuaderno, llamar por teléfono o simplemente aguantarse el problema. Si no le ganás a eso, no le ganás a nada.
De qué vive tu app. Quién paga, cuánto, cuándo y por qué. Y cuánto te cuesta a vos que alguien la use. Esto último es nuevo y lo vamos a ver en detalle, porque si tu app usa IA adentro, cada usuario te cuesta plata cada vez que toca ciertos botones.
Por qué vuelven. Que alguien descargue tu app es la mitad del trabajo. La otra mitad es que la abra la semana que viene. En 2019 le decía fidelización. El nombre no importa. Importa que lo pienses antes de construir, porque cambia lo que construís.
Primero cómo se vende, después cómo se hace
En el libro original planteaba un cambio de orden que me sigue pareciendo lo más útil que escribí. Antes, se diseñaba un producto y después se pensaba cómo venderlo. Lo que conviene es lo contrario: plantear la idea, pensar cómo se va a vender y a quién, y recién con esa información diseñar el producto.
Con la IA este orden se vuelve casi obligatorio, por una razón práctica. La IA construye rapidísimo en la dirección que le marcás. Si la dirección está mal, llegás rapidísimo al lugar equivocado. Y una app construida es mucho más difícil de dar vuelta que una idea en un papel. No porque cambiar el código cueste (la IA lo cambia en un rato), sino porque ya te enamoraste de lo que viste en pantalla y no lo querés soltar.
El ejemplo que vamos a usar
Te presento a Falta Uno.
Todos los jueves, en algún lugar, alguien organiza un partido de fútbol 5. Llamémoslo Nico. Nico tiene un grupo de WhatsApp con catorce personas. El lunes pregunta quién juega. El martes llama a tres complejos hasta encontrar una cancha libre a las nueve. El miércoles ya confirmaron nueve. El jueves a las siete de la tarde uno se baja porque le duele la rodilla, y Nico se pasa una hora mandando mensajes para conseguir un décimo. A veces lo consigue. A veces juegan cuatro contra cinco. A veces se suspende y hay que discutir quién paga la seña.
Ese es el problema. Falta Uno es la app que lo resuelve. O mejor dicho, la que vamos a pensar juntos para que lo resuelva.
Fijate que todavía no dije nada de pantallas, ni de botones, ni de colores. Dije quién, qué problema y en qué momento. Eso es el producto. Lo demás viene después.
La tarea de este capítulo
Agarrá una hoja y escribí arriba el nombre provisorio de tu app. No pierdas tiempo con el nombre, después lo cambiás.
Abajo, respondé en una línea cada una:
- ¿Quién es la persona que tiene el problema? Dale un nombre, una edad y algo que haga los jueves.
- ¿Cuál es el problema, contado como lo contaría ella en una charla de bar?
- ¿Qué hace hoy para arreglarlo?
- ¿Por qué lo que hace hoy no alcanza?
Si alguna respuesta te salió con palabras como «optimizar», «gestionar» o «experiencia», tachala y escribila de nuevo como hablaría Nico. Nico no gestiona nada. Nico se pasa una hora mandando mensajes.